Querido Gus

 El 23 de junio fue nuestra última sesión presencial y fue la más dolorosa, evasiva, emotiva y puntual que tuvimos en estos 14 años de terapia.

Creo que nos conmovimos mutuamente.

A pesar de ello no me quebré contigo, llore si, pero no me sentía tan triste como en este mes y medio que llevamos sin vernos.

Ese viernes en persona no sentía nada o mejor dicho no quería sentir nada porque sabía que me iba a doler mucho y además dije quiero que el recuerdo de la última sesión sea perfecto pulcro, ya sabes mi obsesión por la perfección, fue genial si lo piensas bien 😌

Pensé: que esté desastre lo ayude a restaurar mi terapeuta grupal, ahora a él le toca batallar conmigo y necesitamos empezar a crear lazos porque todo el tiempo quiero buscar una excusa desde marzo que empezamos para abandonar la terapia grupal. (Ese es otro tema que en otra entrada te contaré)

Regresando al tema central de esta entrada, ese viernes de nuestra perfecta despedida, cuando salí seguía sin sentir nada, como que no me caía el veinte, seguía despidiéndome de todo lo que me ataba a ese rumbo y ya no quedó nada en la actualidad...

No fue hasta el lunes (osease hasta el tercer día que iba de camino a mi terapia grupal) que comencé a llorar en el camino porque recordé ya no vas a ver a Gus, ya se acabaron las sesiones con el, cumplió su palabra de acompañarme hasta un proceso muy duro del trabajo y luego ya no nos veremos nunca jamás.

Luego llegué toda llorosa a terapia grupal y llore y llore y me queje de que no quería contar nada con ellos y que te iba a extrañar mucho, porque eres lo más cercano a lo que le puedo llamar una figura parental, un papá o un familiar que de verdad me cuidaba.

Me sentí sola, desamparada y sin saber que iba a hacer ahora en adelante sin ti, me cuidabas literal de mi familia, de mis amigos y de todo lo que me podía violentar.

Y entonces ese 26 de junio de 2023 entendí que estaba sola enfrentandome al mundo y era tan agobiante que solo quería morirme y le dije muchas cosas horribles a el terapeuta grupal de que estaba enojada y triste y que ya había recordado el trauma por lo cual acudo a la terapia grupal pero que no quería decirles nada. 

Como quiera el terapeuta estuvo respondiendome muy profesional y al final me quedé tranquila después de desahogarme y concluyó la sesión y un compañero me invitó un pan cuando íbamos saliendo y cuando volví a estar sola volví a llorar porque ya no te iba a ver más.

Me tocaba ya a mí sola con terapia grupal reorganizarme...

Comentarios

Entradas populares de este blog

Movimiento

Sola

Auxilio